Vloggers e influencers

Los palabros de moda. Que suenan guay, pero que en la RAE se deben estar estirando de los pelos. Pero nos da igual, porque nosotros nos estiramos de los pelos con la RAE y sus actualizaciones...

Bueno, que he roto mi silencio bloggero (otro palabro, pero más viejuno) de varios meses para criticar un poco el mundillo vloggero. Mundo del que seguramente sé muy poco, la verdad, pero parece que no es excusa hoy en día el no saber nada de algún tema para no hablar con propiedad. Es, de hecho, lo políticamente correcto, más que nada porque es lo que hacen los políticos de hoy en día. Seguramente los de antes también, pero queda bien eso de criticar el ahora y decir que cualquier pasado fue mejor... Pues nada, que tanto bloggeros como vloggeros estamos aquí para decir sandeces.

Por si alguien ha llegado unos años tarde a la fiesta y no sabe lo que es un vlogger, yo aquí os lo explico brevemente. Es una persona, animal, o cosa, que no sabe escribir y que en su lugar se graba a sí mismo diciendo cosas (pista: la V es de "video"). Normalmente colocan sus m... ideas en Youtube, pero si habitan más redes sociales, pues se autoconsideran ya "influencers". Un "influencer" es alguien que dice "ábrete un agujero en el pómulo de la oreja por donde te quepa el iPhone" y tu vas y te haces el agujero, porque te "influencian" (*hint, *hint), y porque te das cuenta de que así te llega más airecito a la mejilla, que el pómulo molestaba horrores.

Voy a confesar que al principio yo no entendía cómo era posible que la gente perdiera el tiempo viendo videos de pard... principiantes en Youtube, que se creen Iñaqui Gabilondo. Yo creía que era una moda para las generaciones más jóvenes, y que yo no lo iba a entender nunca, como lo de agujerearse las orejas. Pero hace unos años caí, y ahora consumo día sí y día también contenidos vloggeros. ¿Cómo ha sido posible?

Creo que empecé por ver una "coming out story" que apareció en la lista de recomendaciones de Youtube. Tenía millones de visitas y eran dos hermanos que llamaban a su padre por teléfono para salir del armario. Era todo muy "raw", y aunque yo no me grabaría a mí mismo haciendo tal cosa, me resultaba fácil empatizar. A partir de ahí, empecé a ver más videos de estos, y cuando se "acabaron", me di cuenta de que los que subían esos videos tenían un canal donde subían otros videos haciendo cosas más "normales" (como promocionar perfumes, por ejemplo...). Empecé a seguir algunos, y al cabo de un año empecé a visitar videos también de la vloggosfera española.

Aunque he empezado el post criticando así en modo "irony on", a lo Soy Una Pringada (vloggera), debo reconocer que hay gente que se dedica a esto profesionalmente y que se lo curra mucho. The Tripletz, por ejemplo, creo que hace una gran labor con una sección que llaman "Charla de queridas". En el último video, por ejemplo, hablaban acerca de cómo salir de las drogas. No me interesa mucho cuando hablan de sus fiestas y tal, y tampoco me gusta la cantidad de palabras "malsonantes" que usan continuamente, pero los videos de esa sección los veo todos.

Imagino que muchos de estos vloggers deben tener presión de anunciantes, o de ellos mismos, para mantener cierto nivel de "audiencia" o seguidores. Es por eso que intuyo que algunos prefieren no tocar temas "sensibles" como el independentismo, porque si se mojan cuando el aire está cargado, se pueden electrocutar y perder muchos seguidores. Pero bueno, siempre están los que viven de la polémica, aspirantes a Jiménez Losantos, y sueltan por ahí sus comentarios passive-aggresive.

O no. Simplemente muchos vloggers son todavía bastante jóvenes y no han aprendido a pensar antes de hablar. Esty Quesada ("Soy Una Pringada") publicaba el otro día una Instagram story donde contaba que estaba en Barcelona y había visto una manifa independentista y había UN perro y UNA niña de 6 años (no dijo si había más), ambos con banderas independentistas. Criticaba que le inculcaran eso a la niña, que todavía no sabría ni donde está España, y que el perro lo único que quería eran latas de comida. Al principio me pareció correcto el comentario, pero luego pensé que creo que me he tragado casi todos sus videos y no recuerdo que en ningún momento criticara a la gente que lleva a sus niños a una procesión, o a hacer la primera comunión, o a un partido de fútbol vestidos con banderas, o a gente que viste a BEBÉS (manos a la cabeza) con ropita del Real Madrid o del Barça... Tampoco recuerdo que se preocupara de la salud mental de ningún niño en general. Y de la salud del pobre perro que lo sacan a la calle a un manifestación, normal que se preocupe. Preocuparse del perro del vecino que lo dejan una semana encerrado en casa sin salir, ladrando día y noche, de eso no hay que preocuparse. Esos perros se los dejamos a Frank Cuesta. O sea que quizá lo que le molestaba era otra cosa.

Así somos los humanos, que cuando nos molesta algo nos convertimos en protectores del pobre desvalido e inocente que es "víctima" de esa "molestia". Como Teresa de Calcuta, que veía a enfermos que no creían en Dios, y le molestaba que se fueran a morir sin conocer a Dios... Y bueno, la prioridad entonces era rezar, no darles medicinas.

Y ahí está el tema "influencer" y el tema "influenciado". Que los influenciados llegamos tarde a casa, sin neuronas ya para pensar, y nos ponemos a ver a vloggeros en Youtube para que piensen por nosotros. Si casi me lavan el coco a mi que tengo casi 40 tacos ya, imagínate el destrozo que pueden hacer en mentes más jóvenes. Aunque bueno, en mi época yo veía Dragon Ball a todas horas y ahora no voy por ahí dando sopapos ni haciendo kame-hame-has 😛

Felicidades si has llegado al final de este tostón... Prometo guardar silencio bloggero otra vez (creo que llevo un ritmo de unos 4 posts al año... 😅)

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